jueves, 10 de enero de 2013

EL PODER DE UNO MISMO






Había una vez un hada noble que por más que pensaba no hallaba solución a su problema.
Todos sus amigos y sus amigas tenían desarrollado un gran poder con el que ayudar al prójimo.  Sin embargo ella, Filo, no tenía ningún don ─ ¿Será porque soy humana? ─se preguntaba a veces la joven hada. Pero eso era imposible pues era pequeña y voladora como las hadas buenas de la primavera─, entonces, ¿porque yo no tengo poder?
Decidió partir en busca de repuestas, visitaría al sabio de las montañas quién seguramente le daría sus razones.
Ella no se daba cuenta, pero en su camino hacia las montañas, los campos arrasados por las nieves y heladas del invierno iban a su paso floreciendo y pintándose de luminosos colores, los pajarillos aparecían animando su camino… caminando caminado se encontró una tortuga:
─ ¿Hola hada buena, podías ayudarme?
─! Claro! ─contestó entusiasmada la joven─, ¿qué puedo hacer por ti?
─Sólo necesito consejo, si tú fueras una tortuga lenta como yo ¿qué harías para ser más rápida y destacar?
─! Uunn, déjame pensar! ─dijo la joven reflexionando─ Yo creo que no haría nada pues estaría fuera de mi alcance cambiar mi naturaleza, creo simplemente que intentaría ser una buena y lenta tortuga.
─Tienes razón amiguita ─dijo la tortuga, mientras se transformaba en el sabio a quién ella iba buscando─ Mi querida Filo, al saber que venias he decidido venir a tu encuentro y ayudarte, para que  te respondas a la pregunta que querías hacerme, sin embargo hay algo que todavía no has visto pequeña.
─Mi querido Sabio ¿Qué es lo que mi vista no ha percibido?
─A tu paso el campo arrasado por el invierno y por la mano del hombre ha florecido resplandeciente, mi querida amiga tu poder es traer la primavera y sin ningún otro don extraordinario, debes hacerlo lo mejor que sepas.
─Tienes razón, el campo esta precioso ahora, me siento afortunada, pues no necesito poderes para ser extraordinaria, gracias.
Y así la joven comprendió que para destacar y ser importante sólo hay que mirar alrededor y observar lo que sucede en tú paso por el mundo.

EL INVIERNO








Desde los confines de los recónditos bosques del interior del mundo, los espíritus del invierno se inventan ilusiones y sueños para que la gente sienta frío en la calle. Entonces no queda más remedio que quedarse en casa al abrigo del fuego, de los corazones,  y al abrigo del amor de la familia.

Un día luna, la hija más pequeña de una de las hadas del bosque encantado le preguntó a su madre.
─Mamá ¿Por qué hace tanto frío en invierno?
─Pequeña ─contestó pacientemente la madre─, el invierno ha sido creado por la magia, para abrigar los corazones que durante el verano se han movido libres por el mundo y han olvidado la calidez del fuego.
─Entonces mamá, eso quiere decir que en realidad el invierno no existe ¿verdad?
─! Claro que existe pequeña, nosotros pertenecemos al invierno! Lo que no existen son las sensaciones, esas las hemos creado para hacer las existencia más fácil.
─Ahh es fantástico mamá.
─No se si es fantástico hija mía, de lo que si estoy segura es de que es necesario.


miércoles, 9 de enero de 2013

EL PERFUME DEL CARNICERO; DESENLACE








III.

Tres años después de asesinar y quedar impune de todos sus cargos, el carnicero vive sólo aislado sin nadie que se acerque a él, ni siquiera le dan los buenos días por la mañana. Su familia le ha dado de lado, pues aunque son como él saben del rechazo que su persona causa a la sociedad y prefieren alejarse para evitar que su mierda les salpique.

El joven párroco que le confesaba, se miró a sí mismo un día en el espejo y dejó de reconocerse, desafortunadamente para él,  ya era tarde,  vio la ponzoña del carnicero restregada en su persona, entendió que no era digno de Dios, o esa iglesia con esas leyes no eran dignas de Jesucristo. Por lo que un día colgó los hábitos y se marchó muy lejos buscando su propia penitencia y perdón;  a fe que lo consiguió, pues se hizo amigo de los pobres, ayudó en aquellos sitios donde más le necesitaban, donde el único favor que le pedían y que para él era un honor conceder era una sonrisa. Donde el don de compartir lo era todo y donde los aires de grandeza, el odio, el desprecio y el arribismo sólo existían ya, en sus pesadillas.

El alcalde lo perdió todo, perdió el cargo como consecuencia de las artimañas del carnicero, pero eso no fue lo más humillante, lo peor fue enfrentarse al mundo que un día le había apoyado y confiado en él, ahora con la cabeza agachada, nunca más levantó la vista del suelo, jamás se pudo permitir desde entonces mirar nadie por encima del hombro y esto en consecuencia salpicó también a su familia que vieron hundirse su negocios y sus vidas como consecuencia de todo el mal que había hecho el regidor con ayuda del carnicero y en consecuencia también su familia le dio de lado.

Su víctima que al principio sufrió su ira más cruel se vio recompensada al igual que todas aquellas que estuvieron a su lado, sólo aquel anciano que intentó defenderla quedó perjudicado;  pues el carnicero le asesinó en su casa sin dejar rastro de ello, pero se ocupó de jactarse después amenazando a todos con su crimen.
Ellas se alejaron y aunque al principio les resultó traumático, con el tiempo no fue sino un regalo, se marcharon lejos y allí empezaron a crecer, su trabajo, su buen hacer y su personalidad acabo obteniendo el resultado esperado. Ahora cada una de ellas vive feliz en un punto del mundo alejado del carnicero.

─Si algo me ha enseñado la vida ─dijo el párroco que ya no era ministro de aquella iglesia─, es que el mal nunca triunfa y el bien siempre obtiene su recompensa.

EL PERFUME DEL CARNICERO

                                                                           
                                                                           




II.

Aquel día el carnicero olía peor que nunca, su perfume antes embriagador había dejado paso a un hedor insoportable para cualquier ser humano, el olor de la maldad.
Cuando cometía alguna de sus fechorías su piel desprendía un hedor insoportable esa era la señal que le llegaba a sus víctimas, de que había cometido un nuevo pecado.
Mientras tanto su víctima principal el objeto de toda su maldad, se marchitaba con el tiempo.
Consiguió que el Alcalde la despreciara, consiguió que le echaran del trabajo a pesar de que todas las pruebas apuntaban en su contra, este era amigo de la máxima autoridad del pueblo, juntos en la cantina se burlaban de todo y de todos, el regidor se reía de todo el mundo,  hacía y deshacía a voluntad, sin mirar atrás. Destruyendo todo a su paso y al igual que el carnicero dejando un rastro putrefacto.
El resto de personas que estaban junto a la víctima, huyeron pues aunque es verdad que necesitaban el dinero, era imposible vivir y trabajar cerca de un ser humano tan ponzoñoso.
Pronto el carnicero se dio cuenta que estaba sólo, que ya no había a su alrededor nadie a quién destruir. Por lo que comenzó a destruir a la gente que antaño le habían ayudado.
Eliminó con malas artes al Alcalde, le agasajó llenado el pueblo de pintadas en su contra, después destruyó a su familia, haciéndoles desgraciados. Finalmente asesinó, este era el pecado que todos aquellos le permitieron cometer.
Se lo permitieron las autoridades, por secundarles y reírles sus maldades, se lo permitió aquel párroco por absolver sus pecados, se lo permitieron su victimas por huir de él sin luchar. Lo más grave se lo permitió su familia por acoger y esconder a un criminal.